El retraso en la entrada de la novia es habitual en el 99% de las bodas. A veces se planifica en base a una tradición sin origen conocido ni simbología concreta como si tienen otros aspectos: el color blanco del vestido, el ramo, el arroz, el velo etc.
Otras veces es sin intención; la novia no lleva reloj y en las horas previas a la ceremonia está en manos de la maquilladora, peluquera y fotógrafos, que comienzan su reportaje ya en su casa o en el lugar donde se prepara.
En otras ocasiones surgen imprevistos como el que vivimos en una ceremonia religiosa en la que la novia estaba esperando puntual para entrar, era en un pueblo de Valladolid y a última hora se dieron cuenta de que el chaqué del padrino se había quedado en la ciudad. La boda se retrasó 1 hora.

Hemos tocado en algunas bodas que han comenzado con puntualidad. Recordamos una boda en la iglesia de Santa Maria de Caná, Pozuelo, en la que la novia entró incluso unos minutos antes, y dos más en la iglesia de San Pedro, Ciudad Real, donde siempre son puntuales por un hecho excepcional: el párroco advierte a la novia de que si no entra a su hora, no celebra la boda.

Consideramos puntualidad entrar con 10 minutos de retraso. Si excede ese tiempo, los invitados se van cansando y se dispersan, el cura se siente molesto y puede suceder, en el caso de las ceremonias religiosas, que si hay misa u otra boda después, los novios no tengan tiempo para hacerse fotos al final, y en las ceremonias civiles oficiadas por un concejal o juez de paz, que estos tengan compromisos posteriores y la ceremonia sea apresurada.

Hay iglesias donde las bodas van de hora en hora o con muy poco margen como en la Basílica de San Francisco el Grande, Madrid o en la Ermita Nuestra Señora de los Remedios de Colmenar Viejo, donde hace años, presenciamos una situación que nos apenó mucho: la novia de la boda para la que tocábamos aguardaba puntual a que terminase la boda anterior, pero dicha boda se alargó bastante…imaginamos que por un retraso. Ese día hacía mucho viento y el peinado de la novia se estropeó totalmente, junto con los nervios que le tocó vivir.
También en lugares oficiales como la Junta Municipal de Distrito de Hortaleza, situada en un palacete, las ceremonias civiles se suceden cada media hora exacta, por lo que si una novia se retrasa, perjudica a las siguientes parejas.

Y todo esto es para contar que cuando el sábado pasado llegamos a la Basílica de Nuestra Señora de Atocha y vimos que había una misa que finalizó justo cuando debía comenzar la ceremonia nupcial, no imaginábamos que Ángeles, la novia, fuese a entrar con tan solo 10 minutos de retraso. Eso hizo que la boda, que tuvo bastante tiempo de firmas, no retrasara toda la celebración posterior.

Nuestro consejo: hacer lo posible por entrar a la hora prevista 😉

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